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Los investigadores de Princeton y de todo el país que reciben financiamiento federal han tenido un año tumultuoso. A partir del miércoles, tendrán una cosa más que equilibrar: una nueva política federal de acceso público que les podría costar a los investigadores miles de dólares más para publicar en las revistas académicas.
La nueva política de acceso público, conocida como el Memorándum Nelson, fue publicada bajo la administración Biden en 2022 y exige que cualquier investigación financiada por agencias federales esté disponible al público en el momento de publicación. El memorándum entrará en vigencia en todas las agencias a más tardar el 31 de diciembre de 2025, aunque los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), el Departamento de Energía y la NASA, entre otras agencias, ya han implementado una versión de la política.
El Memorándum Nelson sigue una política similar publicada en 2013. Sin embargo, la política de 2013 se aplicaba solamente a las agencias federales con más de 100 millones de dólares en gastos anuales de investigación y desarrollo, y permitía un embargo de 12 meses para los artículos que se hacían disponibles al público después de su publicación inicial. El embargo de 12 meses mantenía la capacidad de las revistas de depender de los ingresos por suscripción de los que buscaban acceso inmediato a los artículos.
Hacer que la investigación esté disponible al público inmediatamente después de su publicación, como exige el Memorándum Nelson, puede resultar costoso para los investigadores, puesto que muchas revistas cobran tasas considerables para compensar la pérdida de ingresos por suscripción cuando los artículos se hacen accesibles al público. Las tasas de Nature, por ejemplo, pueden superar los 12.690 dólares por artículo, mientras que Science Advances cobra a los autores una tasa de 5.450 dólares por artículo.
Sin embargo, la Universidad todavía no se ha comprometido a cubrir los gastos, conocidos como gastos de procesamiento de artículos (APCs, por sus siglas en inglés), en el futuro. No obstante, unos investigadores de Princeton no piensan que importará.
“Estamos siguiendo de cerca esto y continuamos colaborando con nuestros investigadores y proveyéndoles orientación sobre sus publicaciones de una manera consistente con las directrices federales”, escribió la portavoz de la Universidad Jennifer Morrill al Daily Princetonian en respuesta a si la Universidad cubriría los APCs.
Princeton recibió 455 millones de dólares en subvenciones y contratos financiados por el gobierno, incluyendo los del Departamento de Energía y los NIH, en el año fiscal 2024. Las subvenciones valoradas en 210 millones de dólares fueron suspendidas por el gobierno federal en la primavera, aunque alrededor de la mitad del total fue restablecida durante el verano.
Para muchos laboratorios, poner sus investigaciones a disposición del público bien vale la pena. Muchos investigadores dijeron al ‘Prince’ en entrevistas que la Universidad no debería ser la única responsable de soportar los costos inflados que imponen las revistas.
“Hay la tentación de culpar a la Universidad, y quizá sea el lugar correcto, pero me parece que esto es un problema a nivel de las revistas, cuyos márgenes parecen obtenerse a través de los costes que soportan los autores para proporcionar acceso público”, dijo Kristopher Nichols (posgrado), candidato a doctorado en psicología, al ‘Prince’.
“Pagamos el monto ahora mismo porque queremos que las cosas sean de acceso público”, dijo el profesor David MacMillan, ganador del Premio Nobel de Química en 2021, al ‘Prince’.
“La segunda cosa que hacemos … en nuestro sitio web es publicar todos nuestros artículos para que cualquier persona en todas partes del mundo pueda acceder a ellos gratis”, añadió MacMillan. “Esta es nueva ciencia. Debe estar disponible para cualquiera que tenga la curiosidad suficiente para querer leerla”.
Princeton también mantiene acuerdos con 10 editoriales para reducir o prescindir de los APCs para los investigadores de Princeton. La Universidad también dirigió un programa piloto que empezó en 2020 que cubrió más de 500.000 dólares en APCs y gastos de procesamiento de libros en 224 publicaciones. Desde entonces, el programa se ha suspendido debido a restricciones de presupuesto.
“Las tarifas de publicación en astrofísica pueden ser considerables y, para algunos investigadores, suponen un obstáculo significativo”, escribió Caleb Lammers (posgrado), candidato a doctorado en astrofísica, al ‘Prince’.
Lammers recordó las dificultades que tuvo para encontrar apoyo financiero para los gastos de publicación cuando era estudiante universitario en la Universidad de Toronto y cómo tuvo que recurrir a descuentos en revistas y a asesores de investigación.
Joshua Isaacs (posgrado), candidato a doctorado en geociencias, caracterizó el nuevo requisito federal de acceso público como “ingenuamente optimista, dada la naturaleza explotadora de las publicaciones”.
“Nadie debería tener que pagar para publicar, y nadie debería tener que pagar para leer”, escribió Isaacs al ‘Prince’.
Algunos investigadores y departamentos de Princeton ya tienen la práctica desde hace tiempo de poner sus investigaciones inmediatamente a disposición del público. Para los investigadores que ya lo hacen, el Memorándum Nelson no les afectará mucho.
El profesor Michael Strauss, director del departamento de astrofísica, dijo al ‘Prince’ que el departamento comparte rutinariamente sus artículos en el archivo de preimpresiones arXiv, donde a menudo publica manuscritos antes de que sean aceptados formalmente para su publicación.
“Básicamente, los hacemos disponible aún antes de que lleguen a la revista”, dijo Strauss.
Strauss añadió que la gran mayoría de los artículos publicados en el departamento de astrofísica pertenecen a un grupo de revistas de la Sociedad Astronómica Estadounidense, la cual hizo toda su colección de revistas completamente disponible en 2022. “Nos hemos acostumbrado a la parte de acceso libre”, dijo.
Investigadores de otros departamentos, como sociología y computación, también escogen hacer sus investigaciones públicamente disponibles, ya sea a través de un archivo o pagando los APCs durante la publicación.
A pesar del debate sobre el financiamiento, es posible que la nueva política no afecte significativamente a la producción de investigación de Princeton.
“Estamos en Princeton; en otras universidades, quizá es completamente diferente”, dijo Nichols. “No pienso que aquí la gente vaya a parar de publicar”.
Lammers escribió que, de todas formas, los estudiantes de posgrado de Princeton están “en gran parte protegidos” del pago de las tarifas de publicación, ya que los asesores o laboratorios suelen cubrir los APCs.
“Pienso que esta última serie de cambios en las reglas no tendrá un impacto inmediato en nosotros. No va a hacer que publicar sea aún más difícil que antes”, dijo Strauss. “El diablo está en los detalles, claro, pero hablando en abstracto, el acceso libre es sin duda algo bueno”.
“Creo que es totalmente normal que la investigación financiada por los contribuyentes sea abierta al público”, añadió Nichols. “El costo es el único problema sustantivo”.
Sena Chang es una redactora sénior de Noticias y colaboradora de Features para el ‘Prince’. Suele cubrir el pueblo y los sindicatos del campus. Se le puede contactar en sc3046[at]princeton.edu.
Victoria Davies es una redactora principal de Noticias para el ‘Prince’. Es de Plymouth, Inglaterra y suele cubrir las operaciones de la Universidad y el Museo de Arte de la Universidad de Princeton.
Este articulo fue traducido al espanol por Annika Plunkett.
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